martes, 10 de noviembre de 2009

APUNTALANDO EL EDIFICIO DE LA EDUCACIÓN


A
lgo chirría. No es posible que cada vez que tenemos conocimiento de informes de organismos internacionales sobre niveles de educación en España, agachemos la cerviz por la vergüenza de vernos en el vagón de cola a causa de las escandalosas tasas de fracaso escolar que parecen enfermedad perenne en nuestra sociedad.

Una cosa está clara: en la educación de nuestros hijos debe realizarse un esfuerzo común. El profesor no es el educador exclusivo. Los padres (que parecen haber dimitido de esta tarea), deben asumir su responsabilidad y a nivel general, debe ser toda la comunidad, toda la sociedad, la que provea de los elementos necesarios para un desarrollo integral y eficaz de nuestra población más joven.

En este sentido, cobran especial importancia las influencias que ellos reciben de medios como la televisión o internet. En días pasados, se ha debatido en Madrid sobre este particular. Se ha expuesto una radiografía de la situación actual, nada halagüeña por otra parte, y se han intentado vertebrar soluciones, que por difíciles que sean de tomar, son absolutamente perentóreas.

Pero nos encontramos con dificultades en ese horizonte. Internet supone una fuente de saber, pero sin controles, lleva hacia informaciones erróneas y/o poco recomendables. Los niños y jóvenes son auténticas esponjas sin un filtro definido. Es ahí donde docentes y padres tienen que estar atentos, especialmente éstos últimos.

Otra cosa es la tele. En este campo, la educación choca con los intereses mercantilistas de las empresas televisivas. Si el espectador pide carnaza en formato rosa, lo tiene, y en horario infantil. La degradación de la televisión como vehículo de transmisión de conocimientos es tal que espacios educativos como los que hace dos décadas poblaban la parrilla, serían hoy imposibles de programar porque no son rentables en términos de audiencia y de publicidad.

Toca pensar (y mucho). Lo que ocurre es que estos planteamientos llegan tarde. Como siempre.

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