domingo, 14 de enero de 2018

Nuestros propósitos para 2018

Para poder acceder a este artículo, pinche en el siguiente enlace. Este artículo se publicó primero en Berenjena Company:

https://berenjenacompany.blogspot.com.es/2018/01/nuestros-propositos-para-2018.html



sábado, 13 de enero de 2018

La película que no deseabas ver

La Fuerza es intensa en todos, hermanos. Cada mes de diciembre nos encaminamos hacia ese templo sagrado llamado cine para depositar nuestros créditos galácticos en manos de unos taquilleros que nos otorgan el pase hacia una nave que nos llevará a galaxias lejanas en tiempos pasados. Un universo donde el mal se yergue, nos persigue, nos ataca y ante el que tenemos que hincar la rodilla por mucho que usemos la hipervelocidad para tratar de escapar. Es la Fuerza quien nos obliga cada año a repetir el mismo ritual. Lo hemos hecho este año y lo seguiremos haciendo en lo sucesivo. Así es la brutal maquinaria dictatorial... y lo aceptamos porque es el imperativo de la Fuerza.

Este año, esa energía que lo rodea todo, que nos crea y nos une, nos llevó a ver la octava entrega de la saga creada hace cuarenta años por George Lucas. La continuación de El despertar de la Fuerza, una película que se quedó a medias, aunque funcionaba a la perfección como enganche para nuevas generaciones de fanáticos a Star Wars y como buen entretenimiento. Bajo los mandos de Rian Johnson, Los últimos jedi debía ser el episodio que aposentara los fundamentos ideológicos de esta nueva trilogía (apenas esbozados en la entrega de J.J. Abrams) y ha llegado más allá de lo que se podía sospechar en un primer momento.

Star Wars Episodio VIII: Los últimos jedi funciona como película a varios niveles. Como mera película de acción-espectáculo, es un vehículo eficaz. Escenas perfectamente sincronizadas y con un ritmo que sin ser endiablado, marca un nuevo presente en cómo afrontarlas (más allá del academicismo de Lucas o del frenesí de Abrams se acerca más a la magnificencia de Kershner en el Episodio V). Son momentos de acción absoluta pero que dejan hueco a un desarrollo narrativo que obviando algunas lagunas (algo se tiene que escapar en esta galaxia tan vasta en personajes e historias), es la perfecta conexión entre el inicio de un conflicto y su presumible resolución final en el Episodio IX que esperamos ya para 2019. Funciona también como alimentador de la mítica y la mística de la saga, puesto que sin ser para nada originales en temas a tratar, sí que sabe desenvolverse como producto autónomo frente a las "maquinaciones" de Disney y los juegos infantiles de Lucas en la anterior trilogía. Sabe ser equidistante de ambos puntos y Johnson deja su seña de identidad en lo rodado. Conjuga de buena manera grandes planos con fotografía limpia, bella, simbólica (referentes a la primera terna de filmes), con imágenes más sucias, encuadres más barrocos y un dominio visual que echábamos de menos desde los tiempos de El Imperio contraataca.

Por otra parte, Los últimos jedi es un ejemplo idóneo de desarrollo de personajes, simbolizado perfectamente en cómo está trazado el personaje de Kylo Ren. Adam Driver sabe sacudirse las críticas (totalmente justificadas) que acarreó su presentación en El despertar de la Fuerza para asumir un papel de matices mucho más elaborados, con más enjundia y escarbando en la dualidad de un personaje en constante conflicto. Oscar Isaac ha podido también dar mayor hondura a su Poe Dameron. Sabemos que tenemos ahí a un héroe, aunque también tenga momentos de duda. El resto de la plana mayor de protagonistas sabe sacar partido a sus papeles y prepararlos para el episodio final.

La duda... Los últimos jedi es la película que no deseaban ver los más fanáticos de Star Wars porque les plantea dudas. Quizás es que aquellos acérrimos seguidores querían algo más masticado, algo más lineal, pero Rian Johnson ha querido arriesgar y probablemente algunos no se lo perdonen. Nosotros se lo aplaudimos porque con los mismos mimbres, ha sabido contar la misma historia de forma distinta usando todos los recursos a su alcance. Y nos ha tenido en vilo durante toda la narración sin saber salir de la duda. ¿Dónde está el límite de la maldad? ¿Por dónde transitan los personajes? ¿Lado Luminoso de la Fuerza o el Reverso Tenebroso? El miedo atenaza las decisiones, los errores se cometen uno tras otro y llegamos al final casi por puro milagro habiendo presenciado la historia de una derrota, porque eso es lo que nos lega esta película: la escoria rebelde ha sido diezmada, casi aniquilada, prácticamente derrotada. La película de Johnson tampoco escatima esfuerzos en hablarnos de la Fuerza tal y como se presentaba en las películas originales. Pura filosofía, pura idea. Nada de experimentos irrisorios a cuenta de midiclorianos. Eso hace que nos alejemos de lo risible y confiemos en la mitología original: monjes-guerreros, mística, lucha del bien contra el mal, sufrimiento... Todo lo que Yoda nos enseñó. Pero no podemos olvidar que en Los últimos jedi hay tragedia, hay drama, aunque esta saga sabe también intercalar esto con sus pizcas de humor que son siempre de agradecer. Encontramos indicios de grandes hallazgos en esta entrega, como el personaje de Benicio del Toro, y otros elementos que quedan ensombrecidos o gafados (un pasaje central en un casino que apenas tiene sentido, sino como mero espectáculo de una escena que se podría haber reducido) o algún personaje que queda desdibujado aunque en el Episodio VII insinuara algo más. Sin embargo nos queda la sensación de buena película, buen espectáculo y fantástica continuadora de la trilogía original (con referencias constantes).

Nos hemos acercado de forma desapasionada a la nueva entrega de Star Wars. Suponemos que es lo mismo que ha querido Rian Johnson a la hora de filmarla. De haberlo hecho de otra forma (como seguidor o como mero servidor de los intereses de Disney), hubiera claudicado. Pero en cambio, ha reformulado una saga que corría el riesgo de convertirse en un juguete sin sentido y sin interés y a cambio nos ha hecho reafirmarnos en nuestra fe.

Al fin y al cabo, ha nacido una nueva esperanza.



Este artículo apareció originalmente en Berenjena Company.



miércoles, 10 de enero de 2018

Cosas por las que merece la pena vivir XV

Por Malcolm Reynolds, por Inara, por Jayne, por Kaylee, por Whas y por Zoë, por el pastor, el médico y su hermana inquietante. Por Joss Whedon y todos los que hicieron posible Firefly, una serie que se hizo demasiado corta...

Ah, y para Sheldon Cooper, la mejor serie de la tele.



But you can't take the sky from me...



martes, 9 de enero de 2018

Teoría epistemológica del conocimiento

Nunca dejaréis de agradecerme que os ilustre de esta manera...

Disco Ibiza loco mia 
Moda Ibiza loco mia 
Loco Ibiza loco mia 
Sexo Ibiza loco mia 
Mar Ibiza loco mia 
Sol Ibiza loco mia 
Marcha Ibiza loco mia 
Crazy Ibiza loco mia 

Loco mia keeps your body movin' 
Get up on the groove 
Get into the mood ger it 
Loco mia keeps your body movin' 
Abanicos will be groovin' till they see you 
Gettin' it 
Loco mia keeps your body movin' 
Ain't nothing to it let your body do it 
Ahhh 
Loco mia keeps your body movin' 
Don't you ever let nobody tell ya 
You can't get down 

Locomia, loco mia 
Locomia, loco mia 

Disco Ibiza loco mia 
Moda Ibiza loco mia 
Loco Ibiza loco mia 
Sexo Ibiza loco mia 
Mar Ibiza loco mia 
Get up loco mia 
Crazy Ibiza loco mia 
Marcha Ibiza loco mia 

Loco mia keeps your body movin' 
Ain't nothing to it let your body do it 
Gettin' it 
Loco mia keeps your body movin' 
Abanicos will be groovin' till they see you 
You can't get down 

Loco mia, loco mia 

Abanico loco mia 
Gettin' it 
Don't you ever let nobody 

Abanico loco mia 
Loco mia, 
Abanico loco mia 
Loco mia 
Get up on the groove 
Abanico loco mia 

Abanico loco mia 
Get up get up 
Get up on the groove 
Loco ma keeps your body movin' 
Loco ma keeps your body movin' 
Abanicos will be groovin' till 
They see you 
You can't get down 

Loco mia 
Abanico loco mia 
Loco mia 
Abanico will be groovin'



miércoles, 3 de enero de 2018

Un trabajo de hambre

"El teatro no es la diversión, ni la vanidad. El teatro es trabajo duro y sacrificio, es ponerse el traje usado que otro dejó, es trabajar a veces y a veces no. Es un trabajo de hambre".

La Xirgú.



martes, 2 de enero de 2018

Rajoy el naif

Muchos análisis sesudos después de las elecciones catalanes pero no he escuchado a nadie diciéndole a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de este país, que se ha equivocado...

Ha perdido el envite. No solo ha hecho que su partido, el PP, haya cosechado los peores resultados de su historia en Catalunya, sino que para más inri, ha perdido la partida. Ahora de nuevo el balón está en el tejado independentista y ellos van a forzar la situación una vez más. Saben que han salido reforzados de una convocatoria electoral erróneamente planificada y llevada a cabo por Rajoy y los suyos. Me pregunto si entre los centenares de asesores y consejeros que tendrá el presidente a su alrededor, nadie le advirtió...

-Señor presidente, disculpe.
-SSSShí, dígame...
-Verá, a pesar que la vicepresidenta diga que usted ha descabezado el independentismo...
-Ssssshí, he sido yo.
-Ya bueno, pero es que a pesar de que Soraya haya dicho eso, creo que el independentismo sigue vivito y coleando. Es más, creo que se ha equivocado usted convocando para el 21 de diciembre las elecciones. Debería haberlas retrasado a lo más tardar.
-Y essssho, ¿por qué?
-El pueblo catalán se dará cuenta que con el 155 no se ha eliminado la autonomía, que todo sigue igual, que las empresas no siguen huyendo y conforme avance el tiempo, el apoyo a los que quieren la independencia irá cayendo por mero aburrimiento e inacción de sus líderes.
-Ah, pues no lo había penssshado de esa manera.
-Ya... y, ¿qué va a hacer?
-Dejar que las cosas sigan tal y como siguen, porque como sigan por otro camino, no seguirán por donde tienen que seguir.
-Señor presidente...
-¿Qué? ¿Quién es ussshted?
-Ehm... déjelo.

Pues bien. Aunque esto sea una ficción, les aseguro que más o menos en un 75 por ciento, esa conversación tuvo lugar en La Moncloa hace no muchas semanas. Y mientras tanto, un montón de periodistas licenciados preguntándose por qué el independentismo ha vuelto a ganar en escaños.

Foto: lasexta.com




sábado, 30 de diciembre de 2017

Reservoir pics XLIII


Se va acabando el año. Habrá que largarse...




martes, 26 de diciembre de 2017

Miau

Miau es un libro para amantes de los gatos y para los que no lo son. Es un libro para amantes de los idiomas y para los que no lo son. Es un libro para los que gustan de ediciones exquisitas, bien hechas y con pasión bibliófila y para quién no les gusta ese mundo. Miau es un auténtico regalo en el actual panorama editorial no solo local, sino nacional.

La Gata Editorial, pequeña y animosa creadora de libros mágicos, se atreve ahora con otro formato distinto. El artista plástico Muriel les encargó algo especial para su libro en el que el protagonista absoluto es un gato: el suyo. Y lo ha dibujado con paciencia, amor, detallismo y pundonor en una veintena de poses. Cada una de ellas va acompañada de la palabra "miau" en diversos idiomas, así que no quieran encontrar en él una lectura larga, pero sí que hallarán una exaltación plena de los sentidos. Adquieran el libro, abran por donde quieran y admiren el asombroso realismo de un felino al que el maullido se le escapa de los márgenes del papel. El realismo perfeccionista de Muriel se acompasa con la delicadeza del trazo y con la corporeidad de la figura del modelo. Un lujo sensorial en tiempos poco dados a la contemplación y a la absorción del conocimiento a través de los sentidos. Ni más ni menos que lo que se nos plantea con Miau.

¿Dónde pueden ustedes adquirir un ejemplar? En La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14; Chiclana de la Frontera) o llamando al 615 10 06 90 o al 605 58 33 32. No se arrepentirán. Es el regalo perfecto para estas fechas.

Artículo original publicado en Berenjena Company.



domingo, 24 de diciembre de 2017

Reservoir pics XLII


Por mucho que el perro se mee, Clapton es un dios de la guitarra.



sábado, 23 de diciembre de 2017

Cosas por las que merece la pena vivir XIV

Ella Fitzgerald y Oscar Peterson. Asombrosos.





viernes, 22 de diciembre de 2017

Dame más

No sé qué coño de música escuchan los chavales de hoy. Dellafuente, Maluma, C. Tangana... Nombres absurdos, música absurda para tiempos de mierda. Ante eso, una fuerza de la naturaleza como Etta James. Puro magnetismo. ¡Aprended, cabrones!





jueves, 21 de diciembre de 2017

¡A la mierda los actores!

Foto: @zuhmalheur
A la mierda los actores... y los directores y los autores y los escenógrafos y los iluminadores y los tramoyistas y los sastres y los músicos... Con el 21 por ciento de IVA nos vamos a la mierda todos. Incluidos todos aquellos que participan en la ceremonia mística del teatro. Pero no se me vayan ustedes a la mierda, que les queremos un montón y deseamos además, que se enteren de una cosa buena que acaeció en el Teatro Moderno hace unos días.

La ocasión la pitan calva. Un actor investido del personaje de un actor en un monólogo nacido de la pluma de un actor (bueno, director que alguna que otra vez se metió a actor... ¡qué se le pasaría por la cabeza!). El caso es que Morraya Teatro traía a escena su tercer montaje, tras la buena acogida que tuvieron los dos anteriores. Con la autoría de Javier García Teba, muñidor del género de teatro mínimo, Paco López -alma mater de la compañía chiclanera-, se subió a las tablas para hablarnos de esas Memorias de un actor en paro, obra que dirigió para la ocasión el propio autor y que nos habla de las miserias terrenales y morales que conlleva ser actor en un mundo donde no se valora tal esfuerzo. Pero hubo un esfuerzo; máximo, titánico, para ofrecernos un montaje ligero, dinámico, lleno de recovecos ideológicos sobre la profesión de payaso, de caricato, de intérprete.

Un texto corto expandido conceptualmente a una diatriba en favor de la conquista de los sueños personales y en contra de las cortapisas sociales. El actor es actor desde que nace. Puede haber formación, puede haber experimentación, pero el espíritu está ahí desde los inicios. Y para ello, López sacó adelante un personaje complicado (¿qué personaje no lo es?) sacándolo de su zona de confort y haciendo un esfuerzo para darle matices cómicos y de paso, ofrecernos una muestra de lenguaje corporal que era digno de agradecer. Para Paco López lo fácil hubiese sido dejarse llevar por el gran material de partida (¿qué obra de Teba no lo es?) y pecar de acomodaticio, pero supo insuflarle bríos a un personaje que jugó a ser físico, esquivo, rocoso en algunos momentos y sentimental en otros. Apoyado en una escenografía sobria y en una iluminación que acompañó la narración con delicadeza y muchos matices, supo sacar algo del calor de un personaje que muestra la frialdad de un mundo que es capaz de detestarle y de paso, enviar ese calor al valiente público que se acercó a las instalaciones del Moderno en una desapacible noche.

Morraya Teatro sigue en su línea de hablarnos del lado de los desfavorecidos, de aquellos que no son agraciados con el mundo que les ha tocado vivir. Lo hicieron en su anterior montaje y amplifican el mensaje en esta obra de Javier García Teba que nos lleva a pensar de forma concienzuda si en vez de enviar a la mierda a los actores, habría que hacerlo con otros que se lo merecen mucho más. No en vano, un actor solo está aquí para hacernos la vida un poquito más alegre. Que no es moco de pavo, oiga.